Casos asesorados

Hemos asesorado a muchos clientes en nuestro despacho. Estos son algunos ejemplos de sus casos y cómo se resolvieron:

1.- Renuncia de herencia

Para ilustrar lo anteriormente referido podemos considerar el caso de Antonio G.P., un cliente que acudió a mi despacho especializado en herencias hace unos meses. El padre de Antonio G. P. había fallecido y él, su único hijo, había sido nombrado heredero único por testamento.

El patrimonio del padre de Antonio G.P. se integraba básicamente por una vivienda céntrica. La vivienda, según le habían informado en la Notaría, estaba valorada a efectos fiscales en 244.050 €; este valor, que es el que debería constar en la Escritura de aceptación de herencia si el heredero decidiera aceptar, está determinada por la valoración  catastral a la cual se aplicaría un coeficiente que determina la normativa fiscal.

Antonio G.P. sabía que la vivienda estaba hipotecada por Escritura Pública del año 1999 por importe de 200.000 €, y que esta hipoteca se había ampliado en el año 2007 por 75.000 € más. No sabía exactamente el estado de la deuda actual a ese momento pero si sabía que dos años antes de fallecer su padre la deuda del contrato era de 175.000 €.

Lo primero que hicimos fue realizar la consulta al Banco para conocer el estado actual de la deuda. Ante la sorpresa de nuestro cliente su padre, que entró en una mal situación económica por diversas causas, había dejado de pagar las cuotas del préstamo hacía un año, y en ese momento el banco había demandado ya el préstamo por impago, por lo que la deuda era de 173.200 €, más 4.740 € de interesas de demora más 6.400 € de costas, en total 184.340 €.

Simultáneamente procedimos a solicitar una tasación actualizada del inmueble a una entidad tasadora para conocer su valor de mercado. Ello es básico porque la intención de D. Antonio era proceder a la venta del inmueble y para ello el valor que a él realmente le importaba era el valor de mercado, es decir el valor al que podría venderlo. Este valor fue, según el informe del tasador, 175.000 €.

Ante esta situación el consejo a nuestro cliente fue claro: lo más conveniente para él era la renuncia de herencia ya que el importe de la deuda a la que él tendría que hacer frente en virtud del préstamo hipotecario era superior al valor de mercado de la vivienda.

Debido a la depreciación del mercado inmobiliario el valor de mercado del inmueble, como ha pasado en muchas otras ocasiones, es superior al valor a efectos fiscales de estos inmuebles (ya que los valores catastrales y los coeficientes aplicables no se han ajustado) y es superior también al valor de la deuda hipotecaria frente a la entidad bancaria.

Por tanto la aceptación de la herencia sería nefasta en este caso pues nuestro cliente  adquiriría un inmueble por el que tendría que realizar una tributación alta, conforme a su valor catastral , y luego no podría venderlo a un valor alto, solo a 175.000 € aproximadamente, mientras que tendría que hacer frente a una deuda frente al banco que ya iba por más de 184.000.

Además hay que tener en cuenta que el préstamo hipotecario ya estaba demandado, por lo que en caso de aceptación de herencia al banco la bastaría con acreditar ante el Juzgado esta aceptación para solicitar que el procedimiento judicial siguiera contra el heredero aceptante, para reclamarle el capital debido con los intereses y las costas, que irían creciendo.

Incluso una vez el banco se hubiera adjudicado el inmueble en la subasta que se celebrara, si con el valor de adjudicación de éste no se satisficiera la totalidad de la deuda, el banco podría continuar ejecutando el patrimonio personal del heredero, incluso embargando su nómina, hasta cobrar la totalidad de lo debido.

Para evitar estos males procedimos a preparar en la Notaría la Escritura de renuncia de herencia en Madrid, siendo la renuncia a la herencia en este caso pura y simple para evitar la confusión de patrimonios entre la persona fallecida y el heredero que en este caso sería tan perjudicial.

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2.- Herencia sin testamento

A mi despacho acudió Rosendo F. C. buscando el consejo legal que necesitaba respecto de la herencia de su madre, recientemente fallecida. Rosendo F. C. había tenido dos hermanos, hoy sólo vivía uno de ellos, Carlos F. C. El tercer hermano había fallecido con ocasión de un accidente de tráfico hacía dos años, teniendo éste a su vez una hija de 15 años.

Los hermanos nunca habían tenido problema alguno y realmente habían sido una familia bien avenida, pero el problema estribaba en quien había sido, hasta el fallecimiento de su hermano, su cuñada. Ellos consideraban que la madre de la niña no se había portado bien con su difunto hermano y no querían, en modo alguno, que pudiera intervenir en la partición de la herencia que se avecinaba pudiendo enturbiar las relaciones entre hermanos y entre éstos y su sobrina.

Aún es más, Rosendo F. C. se había personado con su hermano en la entidad bancaria en la que su difunta madre contaba con una cantidad de 125.000€ con la intención de poder disponer de ese dinero para repartirlo entre ellos y, al mismo tiempo, entre su sobrina abriéndole una cuenta bancaria sin que interviniera su madre, que parecía ser una fuente de problemas. Como no podía ser de otra manera el Director de la sucursal se negó a ello y le había recomendado acudir a un abogado a fin de supervisar el procedimiento desde el principio.

Le expliqué a Rosendo F. C. que dado que su madre había fallecido sin testamento era necesario instar la llamada declaración de herederos, a través de la cual se determinan las personas que tienen derecho a los bienes hereditarios como sucesores. En el caso que nos ocupa, como todos los posibles herederos eran descendientes del causante podía llevarse a cabo tal declaración de herederos ante Notario sin necesidad de acudir al Juez.

El siguiente paso era evidente: saber qué bienes habrían de integrar la herencia.Existía, por un lado la cantidad expuesta anteriormente de 125.000 euros y, por otro lado, tres inmuebles. Uno de ellos había sido donado a Carlos F. C. en vida de su madre y los otros dos correspondían al piso en el que había vivido la difunta hasta su muerte y otro más a pocos metros de éste.

Dada mi experiencia puedo discernir sin problema alguno cuándo una persona tiene realmente una voluntad de alcanzar acuerdos y cuándo tal actitud sólo es una pose que nada tiene que ver con la realidad. En este caso el acuerdo era más que posible, y por ello la complejidad del caso, así como su coste y el tiempo de resolución se reducían, pero siempre que yo por mi parte pudiera llevar a buen puerto mi objetivo de intervenir como mediador en un primer momento y como supervisor de que se cumplieran los acuerdos que pudieran ser adoptados.

Convoqué a todas las partes, esto es, a Rosendo F. C., Carlos F. C. y la madre de la sobrina de los dos primeros, Ana F. L., al ser ésta menor de edad. Una vez que estuvieron en mi despacho me tocaba explicar en qué consiste y qué particularidades tiene una herencia en la que no existe testamento, para luego tratar de conseguir un acuerdo sobre el reaparto de los bienes hereditarios.

Lo primero de todo fue explicarles la necesidad de proceder a la declaración de herederos, que si no existía oposición podría ser llevada a cabo ante Notario, de la misma forma que la partición de la herencia. Al mismo tiempo expliqué que, legalmente, la menor, nieta de la difunta, habría de sustituir a su padre en todos los bienes hereditarios que a éste le hubieran correspondido en el caso de vivir, es decir, no sólo en el caso del dinero en metálico sino en todo lo demás también.

Acto seguido expliqué a Rosendo F. C. y a Clara M. L., madre de la menor, que habida cuenta de que la difunta había donado en vida a su hijo Carlos F. C. uno de los pisos que poseía podrían los demás pedir que se considerara como bien colacionable, esto es, que fuera computado como parte de su herencia y que había sido por su madre adelantado. Dado que los otros dos pisos restantes eran de similar valor no hubo problema.

Por último, había que adjudicar la propiedad de los dos pisos restantes. Tras un rato hablando entre ellos sin necesidad de mi intervención cada uno eligió el que consideró oportuno. Así habría de hacerse.

Una vez efectuado el reparto de los bienes inmuebles sólo restaba determinar la parte que correspondería a cada uno de la cantidad existente en la cuenta bancaria, esto es, 125.357,50€. Nuevamente asesoré a mis clientes que, tal y como me había manifestado en otra ocasión Rosendo F. C., su madre había fallecido sin satisfacer la totalidad de un pequeño crédito personal que había solicitado y que ascendía a 10.000€. Restaban por pagar 3.540€.

Tal cantidad habría de abonarse con cargo al caudal hereditario. Existiendo dinero en metálico tal operación era simple. Pocos días después habría de cancelarse dicho crédito haciendo que la cantidad en metálico disponible fuera de121.817,50€.

En resumen, cada heredero obtendría un inmueble, valorado más o menos en230.000€ cada uno, así como la cantidad en metálico de 40.605,83€. Ya sólo era necesaria la plasmación de dichos acuerdos ante Notario. La labor de un abogado no consiste únicamente en la defensa en juicio, sino también en la gestión de todos los trámites necesarios para sus clientes facilitando su realización.

Yo mismo llevé los acuerdos adoptados junto con la documentación exigida a una Notaría de confianza a fin de que mis clientes se limitaran a acudir el día y hora señalados para la firma, supervisando que todo se llevara a cabo correctamente.Una vez efectuadas las firmas y obtenidas las escrituras pertinentes me ocupé de realizar los últimos trámites: la liquidación de los diferentes impuestos ante la Hacienda Pública y la inscripción de las nuevas titularidades en el Registro de la Propiedad.

En este caso no fue necesaria la intervención judicial, pues no existió discusión enconada ni luchas fraternales, pero después de lo expuesto, ¿alguien puede dudar de que tal resultado se debió a la intervención profesional y eficiente de un abogado experto en herencia sin testamento?

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3.- Heredero universal

Para entender mejor este caso hablaremos de un supuesto muy sencillo. El caso de mi cliente Artur F. R., de 23 años, a quien ayudé a valorar la posibilidad de aceptar la herencia a título universal que recibió de su padre. Artur era hijo único y no tuvo que concurrir con su madre, separada de hecho de su padre, ya que en el Derecho catalán los cónyuges supervivientes no tienen la condición de usufructuarios, salvo en el caso de pobreza.

El inventario de los bienes que ofreció, tras la aplicación de las oportunas reducciones por razón de parentesco y edad (bonificación por 275.000€), así como deudas fehacientes por valor de 150.000€, daba una base de 750.000€. La base nos servirá para calcular lo que ha de pagarse por impuestos. Para ello se aplicarán distintos tramos atendiendo a la cuantía final resultante tras la suma del valor de los bienes. En el caso concreto de los 750.000€ estaríamos en una cuota que se liquidaría en 57.000€ hasta los 400.000€ y el resto al 24%.

En este caso, teniendo en cuenta que estábamos ante un patrimonio con varios pisos libres de cargas en alquiler y la existencia de cuentas corrientes con dinero efectivo, las circunstancias hicieron recomendable la aceptación de la herencia. Sin embargo, en otros supuestos habrá valorarse si hay bienes o líquido suficiente para hacer frente a las obligaciones tributarias, sobre todo en herencias con mucho patrimonio inmobiliario y poco efectivo.

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4.- Donaciones en vida

Hace escasos 3 meses vinieron a mi despacho los hermanos Joan y Oriol G. M. Su madre, Rosa M. S. había fallecido recientemente, sin haber hecho testamento. A la hora de hacer el inventario de su patrimonio para hacer la declaración por el Impuesto sobre Sucesiones se encontraron con que en los últimos cuatro años de su vida, Rosa M. S. había ido realizando varias donaciones de dinero a favor de una institución religiosa con la que colaboraba y que ascendieron a un total de 125.000€.

Se trataba de un dinero que los hijos esperaban heredar, y no se explicaban cómo había sido posible que su madre hubiera ocultado algo tan importante, por lo quepensaban que había sido engañada para hacerlo y pretendían demandar a la institución donataria.

Tras el análisis de las escrituras públicas de donación, tuvimos que desterrar esa pretensión, porque un notario había autorizado los documentos sin tener ninguna duda de la capacidad de Rosa M. S., que a pesar de su avanzada edad, no estaba incapacitada sino en pleno uso de sus facultades, como sus propios hijos terminaron por reconocer.

Partiendo pues de la validez formal de las donaciones, lo siguiente era comprobar su validez en cuanto al fondo, es decir, si respetaban la legítimacorrespondiente a los hijos de la donante.

Rosa M. S. había ido vendiendo sus joyas para obtener el dinero que quería donar, por lo que los únicos bienes que quedaron a su fallecimiento fueron la vivienda familiar con su ajuar y una cuenta bancaria con un saldo de 3.675€.Los hermanos Joan y Oriol G. M. habían encargado una tasación de la vivienda a un perito profesional, que certificó que el valor total del inmueble y su ajuar ascendía a 275.900€.

Al saldo bancario y la vivienda había que añadir el valor de los bienes enajenados por la causante de forma gratuita en los diez años precedentes, en este caso los 125.000€ donados por Rosa M. S., para concluir que el valor total de la herencia ascendía a 404.575€.

Según la normativa sucesoria catalana la legítima de los hijos es una cuarta parte del total de la herencia. Las cuentas fueron sencillas, y el resultado fue que la legítima de Joan y Oriol G. M. ascendía a 101.143,75€, que resultaba más que cubierta con la vivienda, su ajuar y el saldo de la cuenta bancaria.

Se confirmaba que las donaciones en vida que había hecho su madre eran perfectamente válidas y no perjudicaban sus derechos hereditarios, por lo que les desaconsejé el ejercicio de cualquier medida legal ya que honestamente creía que ninguna iba a funcionar.

Tras la primera reacción lógica de negación y duda, les aconsejé que pidieran una segunda opinión, que no hizo más que confirmar la mía, por lo que finalmente Joan y Oriol G. M. se mostraron muy agradecidos conmigo por no haberles empujado a un pleito condenado al fracaso, que no sólo no hubiera permitido recuperar ese dinero, sino que les habría supuesto importantes gastos judiciales que pudieron evitar.

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5.- Aceptación de una herencia

A continuación voy a poner dos ejemplos de esta forma de aceptación de una herencia. El primero de ellos me lo trajo al despacho Lourdes I. G. Había sido llamada a la herencia de su tío, y debido a que las deudas ascendían a 30.000€ y los bienes que le había dejado tenían un valor de 15.000€, compareció ante un Notario y aceptó la herencia a beneficio de inventario. De esta forma, Lourdes I. G.no perdió los 15.000€ que en caso de haber aceptado la herencia de forma pura habría tenido que pagar con sus bienes personales.

El siguiente caso es de mi cliente Marco S. P., que tras fallecer su padre era el único heredero llamado a la herencia, ya que su padre no tenía más familiares que él. Tras hacer el inventario de la herencia y comprobar que las deudas ascendían a350.000€ y los bienes tenían un valor de 200.000€, le aconsejé a mi cliente que aceptara la herencia a beneficio de inventario. De esa manera, mi cliente no perdió150.000€, a los que sí hubiera tenido que hacer frente con sus propios bienes en el caso de haber aceptado la herencia de forma pura.

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6.- Aceptación indebida de herencia

Hace un mes acudió a mi despacho Juan T. L. con un problema sucesorio. Su padre, Leopoldo T. O., había fallecido hacía dos meses y había redactado un testamento ológrafo en 2007. En dicho testamento dejaba a Leopoldo T. O. toda su herencia, que estaba constituida por un piso valorado en 400.000€. Juan T. L. se puso muy contento al pensar que tenía un piso de propiedad y, por tanto, no debía pagar ningún tipo de hipoteca.

Sin embargo, su padre, Leopoldo T. O., no sólo le había dejado ese piso en herencia, sino que tenía una deuda con varios proveedores de su negocio por valor de 402.000€. Juan T. L. conoció este hecho cuando le empezaron a llamar por teléfono los proveedores referidos. Dichos proveedores amenazaban a Juan T. L. con iniciar un procedimiento judicial para reclamar el pago de la cantidad adeudada.

Ante esta situación, Juan T. L. decidió acudir a un abogado especializado en derecho de sucesiones y testamentos para saber si podía hacer algo para evitar tener que pagar la deuda. Lamentablemente, le indiqué que no podía dejar de satisfacer las deudas que su padre había contraído con los proveedores referidos.

Tal y como le expliqué a Juan T. L., el problema estaba en que había aceptado la herencia de forma pura (es decir, había aceptado la herencia directamente)porque no había acudido a ningún despacho de abogados especialista en sucesiones. Juan T. L. no sabía que la legislación civil permite que los herederos acepten la herencia a beneficio de inventario para limitar el pago de las deudas con los bienes dejados en herencia.

En este caso, Juan T. L. tuvo que pagar la diferencia entre el valor del piso, que vendió por 400.000€, y la deuda con los proveedores, que ascendía a 402.000€. Es decir, Juan T. L. tuvo que abonar a los proveedores 2.000€ de su propio bolsillo y se quedó sin piso en propiedad. En resumen, mi cliente se habría ahorrado 2.000€ y muchos trámites si hubiera solicitado una consulta conmigo antes de aceptar la herencia.

Si hubiera acudido a un abogado con experiencia y experto en derecho sucesorio,le habría aconsejado que aceptara la herencia a beneficio de inventario y, en consecuencia, las deudas del padre de Juan T. L. se hubieran satisfecho sólo con los bienes de la herencia. Por ello, es muy aconsejable no realizar ninguna actuación relativa a la herencia sin buscar consejo en un abogado experto. De ahí mi consejo inicial relativo a los abogados especialistas en herencias en Madrid.

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7.- Donaciones de padres a hijos

Francisco Javier G.C., arquitecto ya jubilado y con un buen patrimonio conseguido tras años de trabajo, ante la difícil situación económica deriva de la crisis actual que pasaba su único hijo, Carlos G. R., quería ayudarle de alguna manera, y había pensado en regalarle 275.000 €.

 

Acudió a mi despacho, y tras hablar largo y tendido, explicándole los pormenores de las donaciones de padres a hijos y las distintas opciones existentes según su caso, le aconsejé que realizara dicha donación mediante escritura pública a su hijo Carlos.

Lo primero que hizo fue otorgar ante notario una escritura pública que reflejaba la donación. Después, Carlos tuvo que liquidar el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, mediante el modelo 651. El valor de lo, declarado a efectos del impuesto, fue de275.000 €.La cuota impositiva a aplicar aquí, por lo tanto era de tipo reducido, por mediar escritura notarial, parentesco directo del donatario y no haber recibido en los últimos tres años ninguna otra donación.  La cuota impositiva, es decir la cuota que tuvo que pagar Carlos fue de15.292,00 €.

Sin embargo, la cuota impositiva se hubiese aumentado considerablemente, siendo de 35.750,00 €, si dicha donación no se hubiese documentado en escritura pública. Esto supone un claro ahorro de 20.458,00 € por el mero hecho de haber acudido a notaría a formalizar la donación.  Gracias al asesoramiento recibido y a mi experiencia en donaciones, el Sr. Carlos G.R. pudo reducir en más de la mitad del impuesto a pagar.

Ahora que conoce la diferencia de tomar una decisión u otra en cuanto a las donaciones de padres a hijos, es el momento de acudir a un especialista en donaciones y sucesiones, un profesional con años de experiencia y numerosos casos resueltos de manera favorable al interesado. No se juegue su propio bienestar o el de su familia por una mala o simple desinformación. Pagar a Hacienda por realizar donaciones de padres a hijos, en su justa medida, es un deber cívico de todos nosotros. Con un buen asesoramiento previo se puede disminuir en gran medida lo que le tocará pagar en impuestos al  receptor de la donación.

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8.- Impugnación de testamento

Tal es el caso de mi cliente Pedro J. H., el cual acudió a mi bufete de abogados de herencias en Madrid con su caso, al constatar que el resto de herederos no consideraban justo el testamento otorgado, en el que mi cliente era el mayor beneficiado y estaban dispuestos a acudir a juicio para resarcir lo que ellos creían eran sus derechos legítimos.

Sucedió que en 2008 fallece la madre de mi cliente dejando el total del tercio de mejora a su hijo Pedro. Ante este hecho, descubierto tras la apertura del testamento,el hermano y la hermana de mi cliente se sienten agravados y deciden impugnar el testamento aun cuando su parte de legítima no ha sido vulnerada.

El testamento sometido a impugnación fue realizado en el año 2003 ante notario, el cual, ante la ausencia de sentencia firme que dicte la incapacidad de la otorgante, confirma la capacidad de la misma sin la necesidad de los requisitos establecidos en la normativa vigente.

Sin embargo, y a ello se atienen los demandantes, constaba en el historial médico de la madre de mi cliente que en 1999 se le diagnostica un problema con afección mental leve, durante los años 2002 y 2004 se le realizan sendos estudios en los que se establece que aun con la situación real de afección,ésta solo puede ser considerada de carácter leve, no afectando de manera significante a sus capacidades mentales, no solo para otorgar testamento, sino para el desarrollo de las actividades normales.

Con sendos estudios médicos y el testimonio de la cuidadora de la otorgante durante los últimos años, ajena a la familia y fuera de toda disputa por el testamento, se prepara la defensa sin fisuras de la demanda por parte de los hermanos de mi clientes, la cual giraba en torno a la falta de capacidad de la otorgante.

Al no haber afección de la legítima en el nuevo testamento, no existir sentencia por incapacitación, no confirmarse en los estudios médicos la ausencia de capacidad por la otorgante, y habiendo reconocido ésta su voluntad en público y repetidas veces la intención de mejorar únicamente a su hijo Pedro,se declara en vía judicial que no se observa falta de capacidad suficiente por la otorgante para declarar nulo el testamento sometido a demanda.

El beneficio que mi cliente tuvo en este caso se tasa en un valor neto, tras la ulterior liquidación, de 59.000 .

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9.- Disputa familiar por testamento ológrafo

El testamento ológrafo fue el utilizado en el año 2013 por una vecina. En él, Sandra D. P., viuda, declaraba sus bienes y el reparto de los mismos. El caudal relicto estaba destinado, en teoría, a distribuirse por parte iguales a sus dos herederas.Consistía en una vivienda en la que la difunta residía y un patrimonio en títulos-acciones y dinero en efectivo, al margen del ajuar doméstico. En total, valorado en casi 730.000€.

El hecho mismo de otorgar un testamento ológrafo, aun con el bienintencionado acto de la fallecida, entraña varios riesgos. Y puede generar disputas que no hacen más que alimentar viejas rencillas familiares. Es compleja y cara su tramitación, y puede dar lugar a frecuentes impugnaciones.

Una vez la difunta reposó en camposanto, las dos hermanas herederas se presentaron de nuevo en la casa para saber si efectivamente la madre había dejado testamento de puño y letra, tal y como había sido siempre su deseo y tal y como había comunicado en varias ocasiones a las dos hijas herederas.

El testamento de la difunta presentaba un aspecto formalmente correcto, si bien ya por fuera y en las cuartillas usadas en la redacción aparecían tachones y borrones, también entre los renglones, corrigiendo párrafos. Disponía porciones desiguales, en términos dinerarios y del inmueble. La vivienda era adjudicada a una de las herederas. La otra no lo aceptó al considerar que quedaba relegada.

Esta heredera alegaba que el testamento ológrafo había sido redactado por su madre fallecida en condiciones dudosas de capacidad (lo que, en teoría, invalida el testamento en sí) y que los tachones y manchones en el texto eran obra inducida de su hermana, que había dirigido el puño de su madre hacía la adjudicación de la vivienda.

La hermana que había sido adjudicataria de la vivienda y, como contrapartida, nada más, ni en dinero ni en títulos-acciones, acudió a mi despacho. Le recomendé, como marca la ley, iniciar el proceso de adveración ante el Juez de Primera Instancia. Esto representa que es el órgano judicial el que debe tomar todas las cautelas para validar o no el testamento.

Solicitado el proceso de adveración, el órgano judicial requirió la presencia de tres testigos de la familia para certificar que la escritura del testamento era de puño y letra de la difunta. Solicitó el órgano jurisdiccional un perito calígrafo para determinar si los borrones y tachaduras habían sido producidos por la testadora y validados con su firma, o por persona distinta.

Una vez resuelto el problema, el Juzgado lo evacuó como es preceptivo al Notario para su protocolización y archivo en la Notaría, de la que las herederas pudieron tomar copia para lo que obrasen según lo que tuviesen por conveniente.

La decisión del juez, que es impugnable con recurso ordinario, determinaba la entera validez del testamento ológrafo. Los tachones habían sido salvados con la firma de la causante. Ésta realizó, además, la cautela de escribir y acreditar que en el momento de la redacción estaba en pleno uso de sus facultades mentales, dejándolo a salvo, precisamente, por si luego, una vez escrito, ya no estuviera en esas mismas condiciones.

El juez determinó inicialmente, sin perjuicio por supuesto de la opción de impugnación del testamento, que el texto realizaba un correcto reparto de los bienes de la difunta. Había determinado el testamento de puño y letra que una de las herederas tuviese derecho a la legítima estricta, mientras que la otra, además de esta parte, añadiese las porciones de mejora y de libre disposición.

Así, mientras una se quedaba con los títulos-valores y el dinero en efectivo, que obviamente deben declarar en el Impuesto sobre Sucesiones, la heredera que acudió a nuestro despacho, acabó por obtener la vivienda en propiedad, valorada en 540.000€. La otra hermana tuvo una porción superior en cerca de15.000€ respecto de lo que le correspondía por la legítima.

Aceptado así el reparto, a mayores, la heredera no favorecida por el inmueble tuvo que pagar el exceso en el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, en tanto la heredera que acudió a nuestro despacho se adjudicó la vivienda y autoliquidó únicamente el Impuesto de Sucesiones.

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10.- Testamento vital

Marta L. I., de 55 años acudió a mi despacho tras haberle sido diagnosticado un cáncer de pulmón. A pesar de que iba a someterse a tratamiento y que los médicos no la habían desahuciado, vio que era el momento idóneo para hacer testamento debido a su situación familiar.

Se encontraba conviviendo de hecho con otra persona que ya tenía tres hijos de una relación anterior. Debido a que ella ya tenía un hijo de su anterior marido y como no quería dejar sin bienes a los hijos de su actual pareja, a los que ella consideraba como hijos, decidió instituir a su hijo como heredero universal, aunque dejando unos legados de 20.000€ a cada hijo de su compañero sentimental, así como la copropiedad sobre la vivienda familiar valorada en350.000€, dejando al padre de éstos el usufructo sobre la misma y su ajuar, así como la propiedad de un monovolumen valorado en 22.000€.

Una vez realizada la consulta del testamento me planteó su preocupación sobre la posibilidad de tener una muerte dolorosa y de no poder controlar el tratamiento una vez que su estado se hubiera deteriorado mucho. Le propuse la posibilidad de hacer un testamento vital y aprovechamos en el mismo acto de otorgar el testamento ante notario para formalizar el modelo de la administración catalana donde se garantiza el no alargamiento innecesario de la vida, así como el suministro de sustancias que alivien graves padecimientos.

 

11.- Testamento abierto

En el año 2001, Guillermo P. E. de 78 años de edad, otorgó ante Notario testamento abierto, instituyendo como herederos a su mujer, Carolina G. S., a su único hijo, Jaume P. G., y a una auxiliar de enfermería, Catalina J. I., que le venía cuidando desde 1999, fecha en la que se le diagnosticó Alzheimer, a quien dejó unas acciones de una compañía de telecomunicaciones. Dicho testamento lo realizó sin conocimiento de su mujer ni de su hijo.

En el año 2005 Guillermo P. E. falleció, ocurriendo lo mismo con su mujer unos meses más tarde, quien murió sin otorgar testamento.

Cuando Jaume P. G. tuvo conocimiento del testamento otorgado por su padre solicitó una reunión en mi Despacho, pues consideraba que si bien en la fecha en que Guillermo P. E. otorgó testamento no tenía declarada judicialmente su incapacidad, el mismo sí se encontraba incapacitado, pues la enfermedad deAlzheimer ya se encontraba en un estado avanzado.

Tras un estudio del caso, decidí interponer una demanda ante el Juzgado de Primera Instancia solicitando la nulidad del testamento, por haber sido otorgado incumpliendo las exigencias de capacidad recogidas en el Código Civil de Cataluña.

La representación de Catalina J. I. se opuso a nuestra demanda de nulidad, alegando que Guillermo P. E. en el momento de otorgar testamento no había sido declarado judicialmente incapaz, y que, por otra parte, el Notario ante el que otorgó testamento consideró que Guillermo P. E. se encontraba en perfectas condiciones, ya que en caso contrario hubiera solicitado la presencia de facultativos médicos.

Durante la sesión del juicio, además de presentar los informes médicos que declaraban la enfermedad de Alzheimer, llamé a declarar a algunos testigos, como por ejemplo una vecina que se encontró con Guillermo P. E. en la calle totalmente desorientado en fechas anteriores al otorgamiento del testamento abierto.

 

Finalmente el juez estimó nuestra pretensión declarando nulo el testamento abierto, por lo que se procedió a la sucesión intestada, recuperando Jaume P. G. las acciones de la compañía de telecomunicaciones, que en ese momento estaban valoradas en 3.200€.

En el segundo ejemplo que voy a exponer, Adrià C. R., de 68 años, acudió a mi Despacho con la duda sobre si podía otorgar testamento, ya que unos días atrás le acababan de diagnosticar la enfermedad de Alzheimer.

A pesar de que su enfermedad se encontraba en un momento inicial y apenas desarrollada, le recomendé que informase al Notario de dicha situación, y de que acudiría con dos facultativos médicos que indicasen que debido al escaso desarrollo del Alzheimer tenía capacidad suficiente para testar.

A día de hoy Adrià C. R. no ha fallecido, aunque su enfermedad sí que se encuentra muy avanzada; no obstante, gracias a que otorgó testamento con el debido asesoramiento, tiene la garantía de que sus últimas voluntades serán respetadas y con toda probabilidad no podrá prosperar acción de nulidad alguna contra su testamento.

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12.- Renuncia de herencia

Carles P. I., de 42 años, heredó de su tío como legatario un inmueble de 190.000€con una hipoteca de la que restaban por pagar 80.000€. Además, recibió una cuenta corriente con 50.000€. Por otro lado, Carles había prestado a su tío, a título personal para un negocio particular de su hija, la suma de 30.000€. Mediante este legado, Don Antonio I. F. pretendía compensar a su sobrino por el esfuerzo económico.

En este caso la opción más razonable es la de la aceptación a beneficio de inventario ya que, a pesar de que Carles P. I. tuvo que liquidar el impuesto de sucesiones y había una hipoteca, disponía de líquido para saldar su deuda, siendo además una persona solvente para hacer frente a lo que restaba de hipoteca. Esto es así al permitir el beneficio de inventario la no confusión de patrimonios a efectos de deudas, pero manteniendo el heredero las deudas que tuviera contra el causante.

En consecuencia, el cliente se benefició de mi asesoramiento, que recomendó aceptar la herencia a beneficio de inventario por dos motivos básicamente: en primer lugar, porque el bien de más valor que recibió (el inmueble) no tenía una carga excesivamente onerosa; en segundo lugar, porque con los bienes recibidos tenía una expectativa razonable de recuperar el dinero prestado, no quedando extinguida la deuda por confusión de patrimonio.

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13.- Causas y plazos para impugnar testamento

Margarita C.M., vino a consultarme hace unos años, el caso de su madre, que antes de fallecer, mientras estaba en el hospital, uno de sus hermanos llamó a un Notario de guardia para que confeccionara un nuevo testamento, donde se veía claramente que le beneficiaba más que al resto.

Su madre padecía alzhéimer desde hacía varios años, pero nunca se le había incapacitado. Acudía regularmente a rehabilitación, para no perder la movilidad y el habla, y los médicos le habían prescrito una serie de medicamentos precisamente para combatir su enfermedad.

 

A pesar de no estar incapacitada, y gracias a mi intervención como Abogada experta en herencias, el Tribunal supo apreciar que existían pruebas suficientes de la enfermedad que padecía la madre de Margarita C.M., y que además le impedía discernir con normalidad. Por ello, el fallo fue favorable para Margarita C.M., que consiguió que se declarase nulo el último testamento que beneficiaba más a uno de sus hermanos, y se reconociera el anterior, donde su madre le dejaba más de 40.000€.

Además hay que tener en cuenta que la liquidación del impuesto de sucesiones debe realizarse durante los 6 meses siguientes al fallecimiento. Si no hubiera acuerdo en el reparto de los bienes, los herederos o legatarios deben solicitar en el quinto mes una prórroga de otros 6 meses. En caso contrario deberán pagar un recargo, hasta su caducidad que será a partir del cuarto años desde el fallecimiento.

Como por ejemplo, el caso de José B.B., que empezó a tramitar la partición de herencia de su tía con sus primos, pero sin caer en cuenta que durante el quinto mes después del fallecimiento tiene que pedir una prórroga, pues en caso contrario le aplicaría un recargo. Un día hablando conmigo, pues es cliente de toda la vida, se lo dije y no dudó en encargarme la partición de herencia y  la solicitud de una prórroga. Gracias a que lo presenté en plazo se pudo ahorrar unos 2,000€en concepto de recargos.

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